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Por Silvia Garduño
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El Programa Frontera Sur que impulsa el Gobierno de Enrique Peña Nieto es el relanzamiento de estrategias puestas en marcha en las administraciones del PAN y que no han rendido los frutos esperados, advirtieron especialistas.
Pese a las estrategias aplicadas para reforzar la seguridad y controlar el flujo migratorio, coincidieron, la región ha experimentado un incremento en cuanto a tráfico ilegal de drogas y personas, en tanto que la migración indocumentada centroamericana ha repuntado desde 2012.
Jorge Durand, investigador del Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad de Guadalajara, consideró que el programa no es integral, pues considera únicamente el cruce fronterizo, cuando el fenómeno migratorio ocurre en todo el País.
En el fondo, indicó, es un programa de deportación masiva para dar respuesta a la crisis de los niños migrantes.
“No hay mayor novedad en los programas, son más o menos los mismos que se estaban implementando, pero con la situación de crisis en el sentido de que hay muchos adolescentes y niños llegando. Se va a enfatizar la deportación de este sector de población.
“Vamos a ver un incremento notable en los próximos meses de deportaciones. Dicen que ya hay muchos detenidos en Veracruz y otros lados; es decir, que el asunto ya va en serio”, señaló.
En el sexenio de Vicente Fox se puso en operación el Plan Sur, mientras que bajo la gestión de Felipe Calderón se lanzó el Programa Frontera Segura.
El programa del calderonismo, gestionado por la entonces comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero, amplió los permisos para la estancia de guatemaltecos y beliceños como visitantes y trabajadores en municipios de Chiapas, Tabasco y Campeche.
Estas formas migratorias fueron consideradas en la Ley de Migración de 2012, y anunciadas como nuevas por Peña Nieto, cuando lanzó el Programa Frontera Sur en Chiapas.
“No hay nada nuevo. Solamente nombres distintos para llamar las mismas cosas. No hay una reglamentación distinta, es simplemente la creación de una coordinación que debería existir entre las autoridades”, dijo Rolando García, quien fuera coordinador de relaciones interinstitucionales durante la gestión de Romero.
Para el director del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, Diego Lorente, el programa responde a las presiones de Estados Unidos para abordar el tema migratorio desde una perspectiva de seguridad nacional.
“Se contradice mucho con lo que Gobernación venía planteando con el Plan Especial de Migración. No hay nada nuevo, pero vemos más que nunca la mano del Gobierno de EU y que todos los avances que se habían hecho se vienen para atrás”, indicó en entrevista telefónica desde Tapachula.


Dudan de coordinación
En el marco del programa, Peña Nieto anunció la creación de una Coordinación para la Atención de la Frontera Sur, que dependerá de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y dirigirá Humberto Mayans, aunque no se sabe con qué presupuesto y personal contará para su operación.
Ni el Programa Especial de Migración, publicado en abril, ni la Ley de Migración y su reglamento contemplan la figura de esta recién creada coordinación.
Jorge Durand, quien forma parte del Consejo Consultivo de la Unidad de Política Migratoria, indicó que la creación del nuevo órgano responde a una crisis institucional del Gobierno federal, cuyas instancias establecidas para atender el fenómeno migratorio no están funcionando.
A su vez, Rolando García señaló que esta coordinación no tiene reflejo ni siquiera en el reglamento interior de la Secretaría de Gobernación.
“Una autoridad que no tiene sustento en un reglamento, en una ley, no existe. No hay recursos, no hay plazas, pero sobre todo no hay facultades”, indicó.