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Por Adriana Alatorre
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- La norma que buscaba controlar el acceso a los antibióticos no ha impedido que 6 de cada 10 mexicanos los haya conseguido, aun sin receta, y se haya automedicado.
De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados sobre la disposición que establece que los antibióticos sólo pueden venderse si se exhibe la receta médica, implantada por el Gobierno federal, la mayoría de quienes se automedicaron reconoce que su uso extensivo puede hacerlos resistentes a las enfermedades.
“A pesar de la aplicación de esta medida, más de la mitad de los encuestados mencionó haberse automedicado en alguna ocasión (59 por ciento)”, reconoce el documento.
Entre los resultados de esta encuesta se observa que la gran mayoría de los encuestados están enterados de esta medida (92 por ciento); asimismo, poco más de 8 de cada 10 dijo estar “muy” o “algo” de acuerdo con que para que se les pueda vender algún antibiótico deben presentar la receta médica.
José Luis Patiño, farmacólogo de la UNAM, explicó que entre los problemas de salud más frecuentes que acarrea la automedicación se encuentra el enmascaramiento de la enfermedad, su agravamiento, efectos adversos, disminución de la efectividad, resistencia de bacteria patógena, fomento de la farmacodependencia, hasta la intoxicación.
“Diversos estudios han demostrado que las mujeres se automedican más que los hombres. Las principales causas de la automedicación es una sintomatología grave, el supuesto conocimiento de la enfermedad y la espera prolongada de consulta médica”, detalló.
El investigador, quien participó en un estudio de automedicación en el estado de Hidalgo en 2013, detalló que los fármacos que se consumen con mayor frecuencia en la automedicación son, en primer lugar, los analgésicos, después los antibióticos y por último los antigripales.
Anahí Dreser Mansilla, investigadora del Instituto Nacional de Salud Publica, refirió que el uso inadecuado de antibióticos es una práctica de los pacientes, los empleados de las farmacias y también de los médicos que los prescriben por si acaso y sin prevenir las posibles consecuencias.
Indicó que algunos antibióticos provocan falla en los anticonceptivos orales y otros disminuyen la efectividad de los medicamentos para el control de afecciones cardiacas, pero antes de extender una receta, los médicos casi nunca preguntan a sus pacientes si toman alguno de estos productos.