Por Mike Stobbe
y Marilynn Marchione
THE ASSOCIATED PRESS
Un problema que da miedo y que se esconde más allá de los esfuerzos frenéticos para evitar que más gente se contagie de ébola: Nadie sabe exactamente de dónde vino el virus ni cómo prevenir que surjan nuevos brotes.
El ébola ha causado dos decenas de brotes en África occidental desde que apareció por primera vez en 1976 y viene de alguna parte -probablemente de los murciélagos-, pero los expertos coinciden en que necesitan identificar sus orígenes en la naturaleza.
Eso ha tenido que esperar, pues primero deben dominar el brote actual, que ha cobrado más de 1100 vidas en cuatro países, la peor cifra de ébola en la historia.
“En primer lugar hay que controlar el brote. Una vez que eso se haya resuelto, hay que regresar y encontrar cuál es la fuente”, dijo Jonathan Towner, un científico que ayudó a descubrir que los murciélagos eran la fuente de otra enfermedad similar al ébola llamada Marburg. Towner trabaja para los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
Otros creen que buscar los orígenes del ébola es más que una simple curiosidad científica.
“La confirmación de la fuente sería importante, sin duda”, dijo el Doctor Richard Wenzel, un científico de la Universidad Virginia Commonwealth quien anteriormente dirigió la International Society for Infectious Diseases (Sociedad Internacional contra las Enfermedades Infecciosas).
En la historia, algunas de las victorias más grandes contra las enfermedades infecciosas implicaron no sólo limitar la propagación de persona a persona, sino también la búsqueda y el control de las fuentes en la naturaleza que alimentan la aparición de casos nuevos.
La peste se detuvo una vez que se detectó que los científicos concluyeron que el microbio estaba vinculado con las pulgas en las ratas. En cuanto a la enfermedad respiratoria del sars, se halló que las civetas desempeñaban un papel. Con el tifus fueron los piojos y con la gripe aviar se trató de los mercados de aves de corral.
Los intentos por controlar el mers, un virus que causa brotes esporádicos en Oriente Medio, incluyen descubrir en qué forma tienen que ver los camellos.
En el caso del ébola, los expertos en salud creen que las personas que se contagian inicialmente en cada brote obtienen el virus de comer o manipular animales infectados. Creen que el virus puede provenir de ciertos murciélagos. En ciertas partes de África, los murciélagos son considerados un manjar.
Sin embargo, puede ser que los murciélagos no ofrezcan el panorama completo o que en realidad sea la criatura que propagó el virus a los seres humanos.
La Organización Mundial de la Salud ha dicho que los chimpancés, gorilas, monos, antílopes forestales y puercoespines podrían tener algo que ver también. Incluso las granjas de cerdos pueden amplificar la infección debido a que los murciélagos de la fruta vuelan para las granjas, dijo la OMS.